Pregoneros

El pregonero era una figura clave en la vida cotidiana de las ciudades y pueblos antes de la existencia de los medios de comunicación modernos. Su principal labor consistía en difundir información de interés público de forma oral, asegurando que todos, incluso los analfabetos, pudieran conocer las noticias y disposiciones oficiales.

Pasos del trabajo del pregonero:

  1. Recepción del mensaje: El pregonero recibía órdenes, anuncios o textos directamente de las autoridades locales (como el alcalde o representantes del rey). Estos mensajes podían ser leyes, bandos, noticias, convocatorias o avisos comerciales.
  2. Preparación del recorrido: Planificaba un recorrido por las zonas más concurridas del pueblo o ciudad, como mercados, plazas, iglesias o calles principales. Su objetivo era llegar al mayor número posible de personas.
  3. Llamada de atención: Al llegar a cada punto, el pregonero utilizaba un instrumento característico (como una campana, un tambor o una trompeta) para captar la atención del público.
  4. Pronunciamiento del pregón: Con voz fuerte y clara, recitaba o leía el mensaje oficial. A veces lo hacía de memoria, y otras veces con un documento en mano. Muchos usaban fórmulas como: “¡Oíd vecinos! Por orden del señor alcalde se hace saber…”
  5. Repetición en varios puntos: Repetía el mismo anuncio en diferentes lugares del pueblo hasta completar su recorrido.
  6. Otras tareas: Además de comunicar noticias oficiales, también podía anunciar productos, ventas, objetos perdidos, subastas, fiestas o castigos públicos.
El trabajo del pregonero requería buena memoria, voz potente y gran presencia. Más que un simple mensajero, era la voz del pueblo, el enlace entre las autoridades y la sociedad. Aunque esta figura desapareció con la llegada de la imprenta y otros medios, su legado permanece como símbolo de la comunicación oral en tiempos antiguos.



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