El antecedente más importante de lo que hoy entendemos como correo electrónico surgió en 1962, con la computadora IBM 7090, que permitía la interacción de distintos usuarios desde terminales remotas, los cuales podían intercambiar mensajes.
Sin embargo, en 1965 surgió el servicio MAIL, verdadero precursor del email, que permitía el envío y recepción de mensajes entre los usuarios de este ordenador.
Ray Tomlinson fue el creador del actual correo electrónico. Creó el primer protocolo experimental para el intercambio de información entre máquinas conectadas a una misma red: CYPNET. Fue él también quien introdujo la arroba (@) como símbolo demarcador para distinguir en las direcciones de correo entre el nombre de usuario y el nombre del servicio.
Con la llegada y masificación de Internet, obviamente, el correo electrónico se convirtió en una herramienta popular y cotidiana. Se ofreció por primera vez de manera gratuita en 1971 y en 1977 ya era el mecanismo de intercambio de información estándar a nivel mundial en las comunidades online.
Durante los años 80, se crearon los primeros protocolos de correo electrónico, como SMTP (Protocolo simple de transferencia de correo), que estableció un estándar para el envío de mensajes. También se desarrollaron protocolos como POP3 e IMAP, que facilitaron la recepción y gestión de correos electrónicos en diferentes dispositivos.
En esta época surgieron los primeros clientes de correo electrónico, programas que permitían a los usuarios gestionar sus mensajes de manera más eficiente. Algunos de los más populares incluyeron Eudora y Microsoft Outlook, que ofrecían interfaces gráficas más amigables.
Con la llegada de la World Wide Web en los años 90, el correo electrónico experimentó una nueva revolución. Servicios como Hotmail y Yahoo Mail hicieron que el correo electrónico estuviera disponible para el público general, ya que permitían crear cuentas gratuitas y acceder a los mensajes desde cualquier navegador web.
El siglo XXI ha consolidado al correo electrónico como una herramienta imprescindible, tanto en el ámbito personal como en el empresarial. La tecnología ha evolucionado para ofrecer mayor capacidad de almacenamiento, mejores interfaces y un enfoque más robusto en la seguridad.
Comentarios
Publicar un comentario